Han transcurrido doce años desde los inicios en el arte del vitraux de Julio Antonio Fuentes Estay, oriundo de San Pedro, Quillota, quien durante el año 2006 participó del Workshop “Contaminación Cultural” organizado por el Centro de Innovación en Productos dela USM. Dichainstancia le permitió compartir con el maestro italiano del Vitraux Alessandro Grassi, quien entrega al artista y a su madre, Teresa Estay, con quien trabaja en Vitrales JF, importantes antecedentes respecto al ensamblado de plomo, técnica necesaria para la realización de vitrales de gran formato.
Gracias a un Fondart Nacional ganado el 2008 viaja a Estados Unidos a especializarse y producto de ello, de vuelta en Chile, siente una obligación moral de retribuir a la comunidad haciendo público su trabajo. Por lo mismo, recurriendo nuevamente a un Proyecto Fondart al año siguiente, y a través del Consejo dela Cultura y las Artes que financia la presente obra, emprende la desafiante tarea de llevar a cabo seis vitrales que constan de cuatro secciones individuales cada uno, ocupando una superficie total de22,5 metroscuadrados, que fueron entregados formalmente en junio pasado al Alcalde de Quillota, el doctor Luis Mella, para que se instalen en la antigua Estación de la localidad, que ha sido donada para convertirse en un Centro Cultural.
“Al mirar los vitraux existentes en nuestro país, se hace evidente la carencia de identidad local en su temática. Muchos han sido importados o realizados por artistas foráneos, que no muestran nada de lo nuestro. Este es un importante tema pendiente para quienes trabajan con la magia de los cristales y la luz”, explica Julio, quien decide, en consecuencia, contar a través de los vitrales recién donados a la Municipalidad temas relativos a la historia local de la zona, donde la luz y el color brinden un mensaje propio.
“Cada día nos damos mas cuenta que el camino para construir una comunidad más humana, donde la gente tenga acceso a la felicidad, pasa por dar importancia a la recuperación de una mirada más espiritual de la vida. La cultura, en todas sus manifestaciones, es una conexión perfecta con el espíritu y por eso es que estamos tan contentos con el trabajo del maestro”, agradeció el edil de Quillota, quien catalogó la entrega de los seis vitrales como un significativo hito en el devenir artístico comunal.
“Hoy en día el mundo está globalizado, han caído las fronteras, y las comunicaciones aumentan y fluyen, por lo que existe un mayor entendimiento de las cosas. Por lo mismo, los nichos no están reservados para un cierto número de personas, sino que el conocimiento es público y, por lo tanto, el nexo entre el diseño y la artesanía es fundamental. Ambos tienen que potenciarse y emerger, ya que no funcionan como elementos excluyentes, sino que como complementos en la innovación, diferenciación e identidad cultural”, manifestó el maestro sanpedrino, quien recalcó el hecho de ser estos los primeros vitreaux contextuales que están relacionados a una localidad en particular, contando relatos y leyendas propias de ese lugar.
Por otro lado, enfatizó la relevancia del vínculo entre la artesanía y la innovación, ya que implica “mejorar los procesos y ser capaces de cumplir con los requerimientos tanto del diseño como del mercado. Eso significa ser profesional en todo sentido y tener capacidad de hacer pequeñas series, pero bien hechas, en cuanto a dimensiones, colorido, etc.”, opinó Julio Fuentes, para quien resulta fundamental la especialización del artesano, lo que le permite recién comenzar a pensar en diseño y optimización del producto en su mercado.
En la misma línea, se refirió a la concepción de la artesanía como un negocio, situación que visualiza como una inexorable consecuencia de la actual sociedad moderna y de consumo, donde “el dinero está detrás de todo. Como no existe un fondo a nivel gobierno que financie la creación, esta actividad debe ser rentable”, explica el vitralista quillotano.
Así y todo, destaca la importancia de los procesos detrás de la elaboración de los productos, procesos que deben ser limpios y consecuentes, con objeto de que se aprecie la artesanía como algo original. “En este sentido, la única herramienta que nos queda a nosotros es plasmar la identidad cultural en nuestro trabajo, investigando a nuestros ancestros para así rescatar, por ejemplo, nuestra influencia inca y su colorido maravilloso para reflejar todo esto en nuestras creaciones”, especifica el artista sanpredrino.
Durante el evento de entrega de los seis vitrales de gran formato ala Municipalidad de Quillota, Julio agradeció especialmente al equipo de trabajo tras la obra, su madre Teresa Estay y su pareja Cindy Alegría, así como al Centro de Innovación en Productos dela USM, que “me enseñó a observar y que a partir de un error se puede crear un objeto de diseño, incentivándome siempre a dibujar y a generar ideas nuevas”, explicó el maestro.
Asimismo, se detuvo a agradecer al Consejo de la Cultura y de las Artes, que lo apoyó a través de los Fondarts ganados el año 2008 y 2009, sin los que reconoce “no podría haber desarrollado mis inquietudes para entregar algo que, como lo que acabamos de hacer, perdure para siempre en la comunidad”, remató el vitralista regional.







