OQL, empresa regional ubicada en Limache dedicada al diseño en vitrofusión de artículos de bisutería femeninos, forma parte de las ciento once microempresas a las que el CI+P, entre los años 2008 y 2010, realizó Asesorías de Diseño. A partir de dicho vínculo, diversos alumnos de la Carrera de Ingeniería en Diseño de Productos de la Universidad Técnica Federico Santa María comenzaron a realizar sus prácticas contextuales en ellas.
Pía Pinedo es una de dichos estudiantes que, tras realizar durante dos meses, entre diciembre y febrero pasados, su práctica en la empresa, se encargó de subsanar una deficiencia enfocada en la etapa de pintura de los productos: “las plantillas que se utilizan para calcar los dibujos no estaban ordenadas en un sistema normalizado. Por lo mismo, decidí recogerlas, vectorizarlas y organizarlas según códigos para que así fuera más fácil buscar el modelo que se tuviese que pintar, creando una base de datos que permite optimizar la actividad”, explica esta futura Ingeniera en Diseño de Productos.
En consecuencia, la gran capacidad que Pía rescata de un alumno de Ingeniería en Diseño de Productos es su capacidad de profunda observación y análisis, lo que le permite identificar correctamente las deficiencias para desprender soluciones efectivas a problemas en torno al desarrollo de una marca corporativa o respecto a los productos y sus procesos productivos. “Nuestro principal aporte para potenciar las pequeñas y medianas empresas va por dar a conocer el proceso de manufactura, y el enorme trabajo que puede haber detrás de tan sólo un aro, por ejemplo, cuya fabricación pasa por variadas etapas”, amplía la joven.
Por lo tanto, la importancia de la observación recae en la visualización y estudio de las técnicas propias de una empresa con el fin de modificar ciertos patrones considerando los beneficios y los costos; y la posibilidad de innovación que dicha situación genera. “Nuestra profesión nos permite ayudar al artesano en pro de su técnica, para convertirla en un método más eficiente, sin que por eso la producción pierda la calidad de ser hecho a mano, que es lo que en el fondo le agrega el valor al artículo y que en el caso de OQL, es lo que más aprecia el cliente”, puntualiza la alumna.
De este modo, el conocimiento de la técnica puede potenciar la innovación en el producto y sus procesos de manufactura. “Aquí en Chile, como se valora poco lo “hecho a mano”, la artesanía permite potenciar dicha realidad, a través de una imagen de marca donde la expresión personal constituya realmente un valor agregado del artículo”, remata la joven.







