En una entrevista con su fundador, César Muñoz, la microempresa que también funciona como Escuela de Orfebrería, ubicada cerca dela Plaza Sotomayor en Valparaíso, deja abierta la invitación a todos aquellos estudiantes de Ingeniería en Diseño de Productos interesados en aprender a trabajar la plata, el cuero y las piedras semipreciosas.
CM Joyas, microempresa a la que la Unidad, junto a Sercotec Valparaíso y el Centro de Innovación en Productos el año pasado realizó un Informe Diagnóstico para que visualizara sus posibilidades de desarrollo, se encuentra actualmente con una practicante de IDP: Rebeca Reinoso. Dados los buenos resultados que la microempresa ha tenido junto a la estudiante, la asociación de César Muñoz ha decidido abrir sus puertas a todos aquellos jóvenes inquietos por aprender del mundo de la orfebrería.
- ¿Qué significó para ti la decisión de tomar a alumnos en práctica de IDP?
“Fue potenciar más lo que yo hago, pues vienen con conocimientos técnicos respecto a ordenar una idea. La mayoría de los orfebres como yo, de la “vieja escuela”, no fuimos capacitados en el diseño, sino que más bien ejercemos de manera intuitiva, manejando conceptos de acuerdo a lo que conversamos con los clientes o a lo que vemos en las vitrinas y las tendencias que captamos de la televisión. Sin embargo, no poseemos las herramientas para generar un concepto, como el que desarrolló Rebeca para una nueva colección en base a la cultura ona de nuestro país”
- ¿Cuál fue el aporte de Rebeca a la empresa?
“Su aporte fue en varias áreas. Primero, nos capacitó en cómo ordenar una idea, pues el método de cómo abordar la cultura ona en el diseño de las joyas fue planteado por ella. Aportó con dibujos propios y junto a los míos desarrollamos en siete días una línea de alrededor de sesenta piezas distintas. Luego de eso, se abocó al orden de la folletería y la información de la marca hacia fuera, dando un vuelco en la comunicación que tenemos como empresa con el cliente en la parte publicitaria, pues logró proyectar una buena imagen de los cursos de la Escuela de Orfebrería, elemento intangible más difícil de promocionar que mis propias joyas”
- ¿Qué aptitudes rescatas de la experiencia con estudiantes IDP?
“Me gustó la puntualidad y la responsabilidad, pues son dimensiones primordiales para trabajar en equipo y sacar adelante la competitividad de una empresa, cuya continuidad en el tiempo depende de la renovación constante de los productos. También destaco la proactividad de Rebeca, pues buscó por cuenta propia libros de donde extrajo la información que yo le pedí, en cuanto a las creencias y significados de las figuraciones de la cultura ona, en base a lo cual desarrolló diseños propios que nos sirvieron muchísimo acá en CM Joyas para el trabajo de la nueva colección. También era flexible, ya que era capaz de incorporar los conocimientos que nosotros podíamos aportarle a ella, constituyéndose finalmente una retroalimentación que nos beneficiaba a ambos”
- ¿En qué otros proyectos podrían trabajar futuros practicantes de CM Joyas?
“Hay elementos muy importantes en este rubro en los que podrían trabajar: primero, todo lo que tiene que ver con el diseño de los muebles de los orfebres, de tal modo que sean cómodos para quien los utiliza. Segundo, la distribución de los espacios, para que sean gratos a la vista, considerando la luminosidad de los mismos, por ejemplo. Tercero, los empaques, pues tengo algunos desarrollados que en este momento estamos analizando rediseñar con Rebeca, aunque lo más importante junto a ella ahora es terminar la línea de los onas.
Cuarto, armar un registro del diseño de las joyas, pues justamente, la idea ahora con la línea de los onas no es que cada pieza sea solamente única y exclusiva, sino que también logremos generar una base de datos para que si es que a futuro a alguien le gusta alguna joya de esta colección, se puedan replicar las medidas y las características claves de cada pieza. De todos modos, espero que con cada estudiante nuevo podamos llegar a algo nuevo, pues cada uno tendrá una manera diferente de abordar los desafíos”
- ¿Cómo visualizas que este trabajo en conjunto con los practicantes de IDP, permita generar una red de intercambio en la formación y cooperación tanto para los alumnos como para la empresa?
“Yo creo que, incluso desde el punto de vista económico, el que vengan sin esperar un sueldo cuantioso ya es un aporte para una microempresa como la nuestra que no funciona con gran capital. Ya desde una perspectiva más técnica, está el aporte de sus conocimientos, que ayudan en el orden del diseño.
Ahora, como empresa, entregamos a los practicantes la capacitación en orfebrería, pues a mí no me sirve que los alumnos vengan y desarrollen toda una línea de diseño y de marketing de la empresa, si se van con las manos vacías. Tiene que haber una retroalimentación y en el caso de Rebeca, estoy enseñándole lo que le transmito a los alumnos regulares de la escuela. Para mí, entonces, también es un aporte pues le entrego un oficio que a ella posteriormente le puede ser útil”





























